AE5AD857-FBDC-439A-A105-C43B020DE186Y ¿ahora qué le pasa?

No fue para tanto que abriera la puerta sin ropa y que en el umbral estuvieran sus vecinos (esos que conocen a su jefa directa). Estuvo usted convincente contando que había salido precipitadamente de la ducha al oír el timbre y no se había dado ni cuenta de que la toalla se le había caído al enfilar el pasillo. Incluso les invitó a pasar con naturalidad y a tomarse una cerveza mientras usted paseaba arriba y abajo por el salón contando algunos de sus sueños indescifrables. Se veía con claridad que ellos hacían razonables esfuerzos por no mirar las partes estratégicas de su cuerpo y por comportarse con naturalidad pese a lo poco habitual de la situación.

El sueño era ese en el que usted es un animal hibernando que no consigue despertar en primavera. Se encuentra acurrucado en una cueva angustiado por el mecanismo que le debe despertar. Le angustia porque se plantea la posibilidad de que ese mecanismo haya fallado y todavía sea invierno cuando despierte. Sería desagradable salir de su refugio invernal para tener que volver, humillado, al comprender que aún no es primavera ¿y si no volviera a dormirse? Si el mecanismo se hubiera retrasado habría perdido un tiempo precioso ¿sería demasiado tarde para que su organismo consiga readaptarse a la vida

Todavía en el sueño, se imagina dentro de una tumba leyendo su agenda repleta de tareas pendientes. Justo cuando termina de repasar las tareas se despierta con la sensación de haber sido traicionado por su familiar a la que cree haber dejado bien claro que desea que le incineren y tiren sus cenizas por el váter del corral del pueblo.

En la línea civilizada que muestran con la desnudez, sus vecinos le recomiendan el abogado que se ha encargado de sus testamentos hace algunas semanas. Después de darles las gracias va al dormitorio a ponerse algo de ropa. Al volver, se arrepiente porque la ausencia de desnudez ha provocado que su vecina se decida a plantearle lo que les ha traído hasta su casa.

Pues verás…

Justo después de cerrar la puerta tras su vecinos sufre un ataque de esa nostalgia otoñal tan típica del mes de septiembre. . .