IMG_2347Aún no consigue entender por qué demonios, este sábado de marzo, se ha empecinado en encontrarlo antes de irse a dormir.

Son las dos y doce de la madrugada. Tiene un frontal led de seis mil lúmenes en la frente que ilumina (solo un poco menos que el sol) los dos metros cuadrados de césped debajo de su cara. Menos mal que la noche no es fría. Le duelen las rodillas y las palmas de las manos probablemente por andar a cuatro patas desde las once y treintaicinco. Salió de casa veinte minutos antes ignorando los gritos de su pareja que aseguraba que no eran horas de ir a buscar un trébol de cuatro hojas al parque. Incluso su perro (seguro que contagiado por los gritos) le miraba con incredulidad mientras metía los pies en las botas de goretex. Usted siempre ha tenido manía a los agoreros. Seguir adelante, tener confianza en uno mismo debería servir para demostrar que la voluntad es el camino. Por eso está aquí dedicado en cuerpo y alma a encontrarlo.

Es verdad que desde hace media hora, le asaltan algunas dudas sobre la viabilidad de su proyecto. No se trata de que dude de la existencia de los tréboles de cuatro hojas. Solo le ha dado por pensar que, igual, esta, no es la mejor hora para encontrarlos. Debería haberse documentado sobre el ciclo de vida del trébol en general y de las peculiaridades de la variedad de cuatro hojas. Seguro que está bien estudiado. Podría ser que la mutación solo se diese en noches de luna nueva, después de la primera tormenta de primavera o, incluso, fuese una variedad específica de regiones en las que el viento presenta un determinado grado medio de humedad. Tantas cosas a tener en cuenta antes de salir la noche de un sábado a gatear en un parque…

Esto también es algo a tener en consideración. ¿Qué hace un sábado por la noche viendo capítulo tras capítulo de series en una plataforma de contenido audiovisual bajo demanda? ¿No debería estar haciendo alguna actividad social lejos del sofá? ¿No debería estar divirtiéndose? No es que ver capítulo tras capítulo de series en plataformas bajo demanda no le divierta. Quizás le provoque un poco de ansiedad, vale, lo que no quiere decir que no sea divertido. Es solo una cuestión cuantitativa ¿Cuántos capítulos seguidos son suficientes? ¿Dos? ¿Cuatro? Si estuviese por ahí tomando copas o cervezas la cuestión sería la misma ¿Cuántas son suficientes para divertirse? ¿A partir de qué número de cervezas o copas se empieza a generar ansiedad?

Se ha sentado y mira a las estrellas del cielo despejado imaginando cómo sería saber sus nombres, identificar esos puntos de luz de manera unívoca. Intuye que la sensación de poder sería destacable. Se plantea empezar con la astrología por la mañana. Son las tres cuarenta y ocho, enciende el frontal y vuelve a la búsqueda. Tampoco es una búsqueda tan diferente a la de miles de hombres y mujeres que están ahora en bares y discotecas. Como usted, buscan un imposible. Volverán a casa solas y solos antes de que salga el sol. Nada hay de humillante en ello, igual que no hay nada humillante en volver a casa sin un trébol de cuatro hojas una noche de un sábado de marzo.

Lleva un rato notando un calor agradable en la cara, siente que es frágil, que no debe moverse no vaya a ser que se haga añicos. Pone las manos sobre el pecho con la esperanza de que se contagien. Funciona, se van templando. Diría que le está cayendo algo de baba por la comisura de los labios. Nota que le tocan la cabeza, que le quitan la presión del frontal sobre la frente. Abre lo que puede los ojos y ve algo muy parecido al sol de la mañana, la espalda y el culo helados sobre la hierba húmeda. Vuelven a tocarle la mejilla y una voz conocida le dice en el oído:

—Venga, levanta que vas a coger un pasmo. Vamos a desayunar un chocolate caliente.

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