IMG_2828Llevaba casi una hora paseando por la ciudad y no me había cruzado con nadie. Eran las tres y cuarenta y cuatro de la tarde. Empezaba a sentirme angustiado. Se me ocurrió de pronto y, sin pensarlo, marqué el teléfono de emergencias. Hola, ¿me puede decir si ha habido algún tipo de cataclismo que haya exterminado a la humanidad?. ¿Disculpe?. Llevo una hora andando por calles que habitualmente están atestadas de gente y no me he cruzado con nadie. ¡Ah! no debería preocuparse, en estas fechas tan señaladas y a esta hora, la gente sale poco. Entiendo que salgan poco pero, que no salgan en absoluto ¿le parece a usted normal?. Estoy segura de que pronto habrá más gente dando un paseo, se ha quedado una tarde estupenda. Pues no esté tan segura, no tiene pinta. ¿Se ecuentra bien?. Supongo que esta angustia que siento no es el estado ideal, pero bastante tiene usted con estar trabajando hoy, gracias por su ayuda. Para eso estamos, ya no me queda mucho para salir. ¿A qué hora termina?. A las cuatro. No le queda mucho, no. Puede tutearme. Solo si tú me tuteas. Yo también soy de hablar de tú. ¿Qué harás cuando salgas?. Dar un paseo desde la plaza a la avenida. Precisamente acabo de salir de la plaza y estoy subiendo hacia la avenida. Pues igual nos cruzamos. Si esto sigue así de desierto no tendremos problemas para reconocernos. No hay desierto que por bien no venga, ¿ha mejorado esa angustia?. Creo que he pasado de la angustia a la expectación. A veces hablas muy raro. ¿Cenarás con la familia?. No, mi familia ha decidido pasar una nochebuena diferente y se han ido a una isla. Vaya, la mía también ha decidido irse así que supongo que cenaré solo. Voy a salir ya. Voy a seguir paseando.